Poder: ¿la causa fundamental de inequidad en salud?

Publicado el 07/02/2018Categorías Metodología, Desigualdades en Salud, County Health Rankings, Universidad de Wisconsin, Datos, University of Wisconsin, Determinantes sociales de la salud

Artículo de Marjory Givens, David Kindig, Paula Tran Inzeo y Victoria Fau en el blog de Health Affairs.
Marjory Givens es Directora Adjunta del proyecto de los County Health Rankings & Roadmaps.

 

“Power: The Most Fundamental Cause of Health Inequity?, ” Health Affairs Blog,February 1, 2018.DOI: 10.1377/hblog20180129.731387
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Traducción extraída de la entrada en el blog Salud Comunitaria

Tras las oleadas de mujeres denunciando el acoso sexual; el gerrymandering (manipulación de circunscripciones electorales) llegando a la Corte Suprema de EE. UU; la inacción en el control de armas frente a múltiples tiroteos masivos y los disturbios en torno a la eliminación de los monumentos confederados de la época de la Guerra Civil, hay una conciencia de que estos eventos han afectado la salud y el bienestar de nuestras comunidades. Los profesionales de la salud pública han reconocido los efectos de estos eventos y se han realizado esfuerzos impresionantes para movilizarse, como es el caso de Public Health Awakened: un grupo de profesionales de la salud pública que se organizan en pro de la salud, la equidad y la justicia. Sin embargo, se necesita más trabajo para construir y acelerar de manera efectiva este tipo de movimientos en el campo de la salud pública, incluido el replanteamiento de cómo definimos nuestro alcance profesional y la forma en que lo desarrollamos. ¿Cómo justificamos tomar medidas de salud pública para abordar estos hechos actuales y cómo determinamos sus vínculos con la salud de la población o la equidad en salud? En la actualidad, temas como el gerrymandering  y el movimiento #MeToo no caen dentro de nuestros marcos dominantes para los determinantes sociales de la salud, nuestros modelos lógicos para la investigación en salud pública o nuestros indicadores de salud comunitaria. Esto nos hace preguntarnos si podría faltar algo, algo que está más allá, más aguas arriba de los factores aguas arriba que ya sabemos que influencian en la salud, algo que debemos explorar para ampliar nuestra definición de lo que es importante para la salud. Y, lo que es más importante, lo que impulsa la equidad en la salud.

Ya en la década de 1980 fueron pioneros los marcos académicos que promovían la conversación sobre los determinantes sociales de la salud. Pero incluso aquellos académicos reconocieron que algo no se había captado del todo entre los reconocidos determinantes y recursos para la salud. Como lo expresaron Bruce Link y Jo Phelan: “Definimos recursos de una forma amplia para poder incluir el dinero, conocimiento, poder, prestigio y los tipos de recursos interpersonales incorporados en los conceptos de apoyo social y red social“. Las variables como el nivel socioeconómico, las redes sociales y la estigmatización, que valoran directamente estos recursos, se consideraron causas fundamentales del estado de salud. ¿Podría ser que estas causas fundamentales sean de hecho diferentes formas de poder que influyen a la sociedad desde una posición más ascendente?¿Y es posible que el poder pueda estar acompañado de otras fuerzas igualmente fundamentales que afectan a la salud que todavía tenemos que reconocer o conceptualizar?

Abordar los determinantes sociales de la salud, al menos en la forma en que se han conceptualizado y medido hasta la fecha, por sí solo no respaldará los esfuerzos de nuestra nación para alcanzar nuestro potencial de salud. Es hora de que académicos/as e intelectuales amplíemos los marcos conceptuales, investigaciones y métricas. Es hora de abordar el poder. Los acontecimientos recientes demuestran cómo el poder moviliza la acción cívica e influye en la toma de decisiones, lo que se eleva a la cima como prioridades en nuestra nación, y lo que es aceptable en nuestra cultura y sociedad.

El poder está intrínsecamente relacionado con afirmar la voluntad individual y colectiva. En palabras del Dr. Martin Luther King Jr .: “El poder es la capacidad de lograr un propósito. Que sea bueno o malo depende o no del propósito“. El propósito y los intereses de aquellos con poder (dinero, conocimiento o recursos interpersonales, por ejemplo) serán los más destacados en nuestro entorno político, social y económico.

Nuestro país está bien acostumbrado a ejercicios de poder y a las implicaciones de su desequilibrio. La esclavitud de los africanos en la América colonial y el internamiento de japoneses-americanos durante la Segunda Guerra Mundial son solo dos de muchos ejemplos. Lo que esta historia también demuestra es cómo un desequilibrio sostenido en el poder que beneficia consistentemente a unos sobre otros puede reforzarse en los sistemas y estructuras que afectan la toma de decisiones y la asignación de recursos. La dinámica resultante crea inequidades persistentes y evitables a través de las decisiones producidas, pero también a través de la oportunidad reforzada de acumular recursos, como dinero, conocimiento o influencia, que benefician a aquellos en posiciones de poder. En otras palabras, aquellos que carecen de poder experimentan inequidades en oportunidad y salud. Como dijo Anthony Iton en la serie documental Unatural Causes, “La pérdida de poder (powerlessness) nos está enfermando“.

El avance de la equidad, por lo tanto, requiere atención al poder (como un factor determinante) y el empoderamiento, o la construcción de poder (como un proceso). Hemos visto esfuerzos para construir y ejercer el poder para promover la equidad en los movimientos sociales de base que abordan los desequilibrios sostenidos, incluida la campaña por el sufragio femenino, que dio como resultado la 19ª Enmienda a la Constitución y el Movimiento por los Derechos Civiles. Y aunque se han logrado importantes políticas de promoción de la salud como la Ley de Cuidado de Salud Asequible, Medicare, Medicaid, Seguridad Social y Créditos Tributarios por Ingreso del Trabajo mediante el hábil uso del poder por parte de líderes de muchos sectores, también tenemos una idea de lo débiles que pueden ser las políticas cuando los sistemas y las estructuras para la toma de decisiones y la asignación de recursos no se modifican.

Del mismo modo que el trabajo académico amplió la apreciación de los determinantes sociales de la salud aportando perspectivas sobre el bienestar social y la economía, debemos hacerlo nuevamente para aumentar nuestra comprensión de los determinantes de la equidad en salud. Los campos de la epidemiología y la salud de la población deben unirse a la ciencia social y política. Y estos brain trusts deben basarse en las lecciones aprendidas de la organización y defensa de la comunidad. No somos los primeros en pedir colaboración de esta naturaleza, pero nos unimos al coro para expresar un sentido de urgencia.

El poder se ha entrelazado en todos los movimientos de equidad en salud en la comunidad de investigación y práctica de la salud pública. Pero, al igual que los términos equidad u oportunidad, parece amorfo. ¿Qué significa realmente este concepto de poder? ¿Y cómo podemos medirlo? Las respuestas a estas preguntas solo surgirán si podemos trabajar en todas las disciplinas y unirnos a quienes organizan comunidades por el bien de la justicia social. Los/as académicos/as y los/las intelectuales pueden hacer contribuciones significativas a quienes defienden la equidad en salud en primera línea, en parte fortaleciendo nuestras propias “líneas de frente” en el espacio académico. Podemos tomar medidas directas sobre las causas de las inequidades en salud traduciendo la evidencia a la práctica y la política. Podemos aparecer en apoyo de los movimientos de justicia social. Podemos cultivar relaciones significativas con los organizadores de la comunidad y los legisladores que aumenten la apreciación de la ciencia de la comunidad y restablezcan la credibilidad y la confianza en la investigación. Podemos cambiar la narrativa en torno a las cosas que conocemos, dar forma a la salud, aprovechar al máximo las palancas estratégicas y la influencia que los científicos pueden tener. Estas son todas las formas en que podemos usar el poder que tenemos para avanzar en la equidad de la salud.

Según el renombrado estadístico, Karl Pearson: “Lo que se mide mejora. Lo que se mide e informa mejora exponencialmente” Lo que se mide es importante. El poder importa. Es hora de desarrollar nuestra investigación, marcos conceptuales y métricas para apoyar el movimiento hacia la equidad en salud en todos los frentes, ya sea fortaleciendo el poder muscular cívico para las comunidades marginadas o empujando a aquellos que tienen poder para usarlo para el bien común (greater good).

Incidencia del cáncer en España, 2015

Publicado el 02/02/2017Categorías Epidemiología, Datos, Indicadores

El trabajo ha sido elaborado por investigadores de distintas regiones de España que conforman la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN).

El artículo “Cancer incidence in Spain, 2015” publicado en la revista Clinical and Translational Oncology, presenta la situación actual de la incidencia del cáncer en España. El trabajo proporciona la incidencia de cáncer estimada para 2015 por sexo y tipo de cáncer para España en su conjunto, la evolución de la incidencia en las diferentes áreas geográficas origen de los datos y las tendencias estimadas de incidencia en España de 1993 a 2007. También se ofrece una comparación de la incidencia del cáncer en España con la de otros países de la Unión Europea (EU‐27) en 2012.

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Atlas de diabetes mellitus en Asturias, 2016

Publicado el 16/11/2016Categorías Epidemiología, Publicaciones, Datos, Mapas, Indicadores, Cronicidad, Diabetes

Estudio realizado desde la Dirección General de Salud Pública coordinado por Mario Margolles.

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La diabetes mellitus es una enfermedad muy frecuente, especialmente en determinados tramos etarios que tiene un gran afectación sobre los afectados, en términos, de complicaciones, esperanza de vida, calidad de vida axial como de la necesidad de tener un tratamiento de por vida. Todos esos factores se pueden controlar o mitigar con un buen seguimiento de control metabólico que es capaz de reducir considerablemente las complicaciones y aumentar la supervivencia. A su vez, es importante señalar que con la promoción de estilos y hábitos de vida saludables, la actividad física y una dieta equilibrada, entre otros, se puede evitar la aparición de la diabetes mellitus en la mayoría de los afectados. Los mismos factores son un elemento fundamental para un buen control de la misma cuando ya ha aparecido. La actuación del Sistema sanitario, tanto asistencial (en sus ámbitos de Atención Primaria como hospitalaria) como de Salud Pública (promoción y prevención de la enfermedad) es fundamental para un problema de salud tan frecuente y que genera tanto impacto en los afectados y en la sociedad en su conjunto.

Memoria Cuantitativa Anual de Actividades del Plan sobre Drogas para Asturias 2015.

Publicado el 13/09/2016Categorías Drogas y drogodependencias, Datos

Resumen de la Memoria Cuantitativa Anual de Actividades del Plan sobre Drogas para Asturias, correspondiente al año 2015 en la cual se recoge los principales datos e indicaciones de las actividades llevadas a cabo en Asturias desde las diferentes dimensiones del ámbito asistencial (desintoxicación, deshabituación, e inserción social) de atención a personas con drogodependencias, el ámbito de la prevención del consumo de drogas (universal, selectiva e indicada).

Resumen de Actividades del Plan de Drogas para Asturias 2015

Mortalidad 2013 en Asturias. Ranking de principales causas de muerte por edad, sexo y área.

Publicado el 28/07/2015Categorías Epidemiología, Datos, De la información a la acción, Indicadores, Mortalidad

Acceso al informe completo en Astursalud

Durante 2013 la mortalidad general se redujo un 3,3% en Asturias respecto de 2012 (429 fallecimientos menos). Esta reducción se hizo fundamentalmente a expensas de los varones mayores de 65 años. El número de defunciones se incrementó en los meses de julio (+33) y septiembre (+15) respecto de lo observado en los cinco últimos años. Un 25% de los varones fallecieron antes de los 69 años y un 25% de las mujeres lo hicieron con más de 91 años.

Con respecto al año 2012, durante 2013 aumentaron los fallecimientos por causas externas (+23), enfermedades osteomusculares, mentales y del sistema nervioso central. A la vez se constató un descenso de la mortalidad por enfermedades respiratorias crónicas (‐181) y tumores (‐120).

Entre los varones menores de 65 años, se ha observado un aumento de cirrosis (+23) y suicidios (+19) y un descenso de la mortalidad por cáncer de pulmón (‐33). Entre las mujeres de este grupo de edad se han contabilizado más cánceres de pulmón (+13) y una disminución de cáncer de ovario (‐11).

Entre los varones de 65 años y más, las principales diferencias respecto de 2012 son un incremento de los fallecimientos por enfermedad de Alzheimer (+35) y otras enfermedades del sistema nervioso central (+26) y una disminución de otras enfermedades respiratorias (‐65), accidentes cerebrovasculares (‐59) y cáncer de próstata (‐28).

Entre las mujeres de ese grupo de edad, los mayores incrementos se observaron en las enfermedades hipertensivas (+37) y trastornos mentales orgánicos (+33) y las mayores reducciones, al igual que en los varones, en el grupo de otras enfermedades respiratorias (‐67).

Entre los varones asturianos, el grupo de causas externas (accidentes de tráfico, suicidio, ahogamientos…) ocupa el primer lugar del ranking de causa de muerte entre los 15 y los 44 años, ocasionando el 43,9% de los fallecimientos en ese grupo de edad. En ese rango de edades, el suicidio fue la primera causa de muerte en 2013 con veintiún fallecimientos, seguido de los accidentes de tráfico con trece y los infartos de miocardio con doce.

Entre 45 y 84 años, los tumores malignos son el grupo de causas que ocasiona más muertes. El cáncer de pulmón lidera el ranking de causas de muerte en los varones de ese grupo de edad. A partir de los 85 años las enfermedades cardiovasculares en su conjunto son el grupo de causas que más fallecimientos ocasiona, aunque las enfermedades respiratorias crónicas no asmáticas ocupan la primera causa individual con 165 fallecimientos en este grupo de edad durante 2013.

Entre las mujeres asturianas, las causas externas son el grupo que causa mayor mortalidad entre los 15 y 34 años, con el suicidio a la cabeza con nueve casos (dos en 2012) seguidos del SIDA, sobredosis, accidentes de tráfico y linfomas con dos fallecimientos cada uno. A partir de los 35 años y hasta los 74 años, los tumores malignos ocasionan más de la mitad de los fallecimientos femeninos, con el cáncer de mama liderando el grupo de 35‐54 años con siete casos y el de pulmón el de 55‐74 años con setenta y dos, frente a los cincuenta y seis del cáncer de mama. A partir de los 75 años las enfermedades cardiovasculares, especialmente las cerebrovasculares, pasan a ocupar el primer puesto en las causas de muerte entre las mujeres.

Los tumores son los responsables del mayor número de fallecimientos en varones en todas las áreas de salud, excepto en las de Jarrio y Cangas del Narcea, donde las enfermedades cardiovasculares ocupan la primera causa de fallecimiento. Destaca la mayor proporción de muertes ocasionadas por enfermedades respiratorias crónicas en las áreas de Mieres, Langreo y Cangas del Narcea. Entre las mujeres, las enfermedades cardiovasculares lideran los fallecimientos en todas las áreas.

Atlas de morbilidad de Aragón

Publicado el 06/08/2013Categorías Epidemiología, Análisis de Salud, Datos, Dirección General de Salud Pública de Aragón, De la información a la acción, OMI-AP

Dentro de la diferente información que sobre situación de salud de la población ofrece la Dirección General de Salud Pública de Aragón, se encuentra el Atlas de Morbilidad.

Atlas

¿Qué es un Atlas y qué es un atlas de morbilidad?

Nos lo cuentan muy bien en el propio blog de Salud Pública Aragón: “El atlas es una colección de mapas que sirve para representar la geografía de distintas zonas, pero en los últimos años se ha convertido en una herramienta donde distribuir gráficamente distintos indicadores y relacionarlos con las zonas geográficas. En el tema de la salud, esta representación puede remarcar la distribución desigual entre zonas en relación a determinados indicadores, pudiendo ser correlacionadas estas diferencias con los determinantes sociales de la salud. Sobre esta idea, hemos comenzado a realizar este atlas de morbilidad, para poder ilustrar las diferencias de morbilidad y factores de riesgo entre las diferentes Zonas Básicas de Salud (ZBS), con el objetivo de que sirva como herramienta para la planificación de estrategias en Salud Pública.
En el Atlas se presenta información sobre diferentes áreas: abuso crónico de alcohol, tabaquismo, obesidad, diabetes, incapacidad y minusvalía social…

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Enlaces del Atlas de Morbilidad de Aragón:

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Guía de trabajo para la comparación de datos internacionales de salud

Publicado el 20/08/2012Categorías Formacion, Epidemiología, Guías, Datos, Australian Institute of Health and Welfare Canberra

vía PAHO/WHO equity

La Guía de trabajo para la comparación de datos internacionales de salud es un material elaborado por el Australian Institute of Health and Welfare de Canberra.
La guía parte de la utilidad que tiene la comparación de indicadores de salud entre diferentes países en términos de generar una visión más ampliada de situación de salud a investigadores, personas dedicadas a las políticas sanitarias, a público general o a medios de comunicación (sobre todo cuando la comparación utiliza métodos como el rankeo).
Debido a la complejidad que muchas veces supone establecer esta comparación se propone un checklist que pueda ser de utilidad cuando se trata de presentar esta información de salud de diferentes países. En el texto se presentan diferentes ejemplos sobre la comparación de indicadores y la complejidad en algunas situaciones. Las áreas propuestas en el checklist son las siguientes:

  • Calidad de los datos:
    • Consistencia: ¿Están los datos definidos de forma consistente a través de los países?
    • Metodología: ¿Utilizan todos los países el mismo método para recoger los datos?
    • Cobertura: ¿Aportan información los datos sobre poblaciones similares?
    • Periodo de tiempo: ¿se refieren los datos al mismo período de tiempo?
  • Comparación entre países
    • ¿son los países lo suficientemente similares para establecer comparaciones entre ellos?
  • Presentación e interpretación
    • ¿se presentan los datos de forma correcta?
    • ¿se explican las diferencias de forma correcta? ¿se consideran las diferencias entre los países?
    • ¿pueden ser los datos usados de forma externa para una comparación internacional?